DANZA CLÀSICA

La danza clásica tiene su origen en los bailes cortesanos de salón en Europa. Estos bailes trataban de divertir o entretener a la nobleza con prácticas sencillas y accesibles. En el Renacimiento se dio impulso a la danza, que se volvió cada vez más compleja hasta exigir la presencia de maestros para poder realizarla.

 

Esto también propició el cambio de espacios para su ejecución. En los bailes de salón se realizaban las danzas y bailes entre los espectadores, sin un espacio específico, pero terminaron por llevarse a cabo frente al público. Al establecerse la diferencia se redujo el espacio y el danzante se enfocó al desarrollo de los pasos y la composición coreográfica, es decir, al reparto en el espacio organizado, en donde se procuró fantasía y libertad.

 

Esta situación dio lugar a un nuevo espectáculo escénico, y con ello al establecimiento de escuelas y academias, a las que debía acudir cualquiera que aspirara a ser bailarín, para aprender sus reglas, asimilar sus actitudes, familiarizarse con su repertorio. A ellas acudían jóvenes nobles y algunos monarcas inquietos.

 

El primer método que se conoce de enseñanza de la danza fue escrito por Robert Copland, De la manera de bailar base dance según la costumbre de Francia, y fue escrito en el año 1521. Posteriormente, en el año de 1581, el maestro Fabricio Caroso Dasermaneta escribe el libro llamado El bailarín, que también contribuyó en la enseñanza de esta manifestación artística.

 

* El hombre y la danza, "Patricia Bárcena Alcaraz, Julio Zavala González, Graciela Vellido Peralta", Editorial Patria, México. 1994

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